martes, 23 de junio de 2015

Walter González: Informe de situación edilicia y estabilidad integral del monumento “El Águila”.

Coincidiendo con el inicio de los trabajos de la Coordinadora de Patrimonio Costa de Oro para este año, el arquitecto Walter González nos facilita su Informe de situación edilicia y estabilidad integral del monumento “El Águila”.



Antecedentes históricos.
La construcción hoy denominada “El Águila” y originalmente “La Quimera” fue construida en el entorno de los años cuarenta del siglo pasado, como una “folies du jardín” del promotor turístico Sr. Natalio Michelizzi y la Sra. Marcela Benincampi de Lastreto.
En un principio su emplazamiento distaba más de doscientos metros de la costa, y suaves ondulaciones permitían el acceso a la playa sin la presencia de los abruptos barrancos que hoy caracterizan su entorno.
Las obras se componen de un acceso resguardado con características de túnel que accede directamente a un salón principal en el cuerpo mismo del caprichoso volumen con forma de águila. Además del salón principal existe un pequeño salón anexo, servicios higiénicos y un acceso mediante escalera a la cabeza aventanada del Águila donde se podía permanecer en un pequeño volado que invitaba a la contemplación y la meditación.
Mediante una puerta frontal se podía salir empleando una cómoda escalera a una gran terraza con barandas laterales de mampostería que se iban ahusando conformando una especie de cubierta de barco, que al frente tenía otra sala de estar de confortables dimensiones. Todo el conjunto de la “proa” del barco remataba en una figura que los lugareños llamaban “pico de delfín”, tal vez en alusión a las por entonces habituales toninas que visitaban casi a diario la Bahía de Santa Rosa.
Figura 1. Imagen antigua
Innumerables historias de piratas, contrabandistas, señales luminosas a barcos, etc. mantuvieron siempre un manto de intriga sobre la razón de ser de esta original construcción, tal vez por no poder creer que se trataba sólo de un anhelo romántico y bucólico de un empresario que poseía la suficiente capacidad de soñar que acompaña a los que persiguen un ideal.
El propio desarrollo urbanístico de la zona, afectó de forma lapidaria el delicado equilibrio costero y el movimiento de las arenas; interrumpiendo el circuito del trasiego de arena hacia los arroyos cercanos y su devolución al mar. Mediante la acción de las olas especialmente los días de temporal, la arena es movida en su perfil de playa y los vientos la trasladan posteriormente hacia los médanos que la devolverán lentamente con las sucesivas lluvias o en el caso de llegar a los arroyos más cercanos, estos la devolverán al mar, restableciendo el equilibrio costero.
La edificación de construcciones, caminerías y demás servicios, interrumpió este equilibrio y cada temporal daba cuenta de grandes cantidades de arena que luego no serían devueltas en su lugar original, intentando encontrar un nuevo equilibrio en una configuración costera que no significara grandes movimientos de arena. Esto le costó a las playas de Atlántida y Villa Argentina un avance de doscientos metros del mar sobre el albardón litoral. Y provocó otros fenómenos cercanos que involucran hasta al Arroyo Pando.
Todo se agravó con permisos otorgados por autoridades públicas para que empresas privadas retiraran arena en la proximidades de la Piedra Lisa, este retiro indiscriminado de arenas aceleró el proceso de no reposición de arenas hasta que los vecinos organizados, lograron la supresión de estos permisos y con gran esfuerzo lograron la construcción de los espigones de Playa Mansa, que sin ser la mejor solución, amortiguaron el avance del mar.
Sin embargo ya estaba inexorablemente signado el destino de “La Quimera”, las aguas habían avanzado hasta la base misma de la “proa del barco” y sus cimientos se exponían amenazantemente, hasta que un aciago día de julio de 1982, el embate de las olas hizo caer casi la mitad de la cubierta y “La quimera” dejo de ser el emblemático monumento que muchos afortunadamente alcanzamos a conocer.
Gracias a las obras de colocación de gaviones en el contorno anterior del monumento se ha logrado atemperar el accionar de las olas y los mismos han permitido rescatar la construcción principal, aunque ya se denota un avance de la erosión en los barrancos laterales por acción del mar y de las aguas de lluvia, con una remarcable particularidad que más adelante se dirá en el capítulo correspondiente al estudio del barranco.
Figura 2. Gaviones colocados frente al Águila.
Situación edilicia de “El Águila”.
Efectuada inspección ocular pormenorizada en el edificio principal del edificio-monumento, se deja constancia que no se realizaron pruebas esclerométricas, ni radiográficas que serían necesarias para un informe más acabado sobre este particular. Tan sólo se realizaron algunas pruebas de percusión y lectura concienzuda de fisuras y grietas que puedan tener significancia desde el punto de vista patológico estructural.
En principio no se detectaron grandes signos de deterioro estructural. Existen innumerable cantidad de fisuras en toda la extensión de la edificación pero salvo en un caso no evidencian mecanismos de ruina.
Tunel de acceso: En esta área no se manifiestan alteraciones estructurales, sólo es dable destacar filtraciones de agua en un nivel que puede coincidir con la presencia de algún elemento estructural de refuerzo, de todas formas no son de gran entidad y aunque su solución no es sencilla no ponen en riesgo la estabilidad estructural del conjunto.
En esta zona, como en casi toda la obra se nota que fueron efectuadas tareas de mantenimiento de factura regular, que no condicen con el nivel de ejecución de la mayoría de los trabajos originales, algunos de los cuales todavía son perceptibles.
Figura 3. Estado actual del “balais” sobre estucado original. 
Salón principal: En esta zona no se evidencia falla estructural alguna, lo cual indica que el sistema de fundaciones no fue afectado por el derrumbe de la parte delantera, ni por la erosión pluvial ni humana a la que está permanentemente expuesto.
En charlas efectuadas con el constructor Sr. Juan Torres, éste manifestó al suscrito que el sistema estructural del cuerpo principal del Águila era independiente del correspondiente al túnel y al “barco” y que estaba construido como un “bunker” independiente con una considerable profundidad y pantallas de hormigón armado continuas, sobre dichas pantallas se asienta el anclaje de las ménsulas que soportan el “pico” del Águila” y que además éste estaba complementado por un sistema de acartelamiento de seguridad, si bien un sistema de acartelamiento anula parte de las virtudes de un volado y de alguna manera disminuye su resistencia por tratarse de sistemas opuestos y no complementarios, no hay duda que las cartelas disminuyen las solicitaciones a las cuales está expuesta la ménsula principal, por lo tanto igual existe una colaboración entre ambos sistemas.
Pico del Águila:  Es este uno de los lugares más emblemáticos del monumento y lugar preferido por los visitantes. Aquí se presentan dos fisuras laterales en la baranda del “pico” que evidencian un mecanismo de ruina, es decir movimientos que presagian una rotura, los mismos son muy poco acentuados y aun no se complementan con una fisura o marca que los una a nivel horizontal, esto último reflejaría una etapa más avanzada de la rotura. Por lo tanto puede inducirse que la rotura está en su etapa inicial y no existen indicios superficiales de riesgo en el breve plazo. De todas formas no es recomendable exponer esta zona a grandes solicitaciones de forma de no acentuar una mecánica de ruina que ya se encuentra iniciada, aunque reiteramos de una entidad fuera de peligro.
Figura 4. Fisura de ruina en la terraza del pico del Águila.
Resto de la terraza frontal: Es el área sin mayores complicaciones estructurales, sólo evidenciando necesidad de algunas reparaciones menores de solados y colocaciones de elementos de seguridad en el sector derecho del monumento.
Recubrimiento pétreo: Esta zona es la que realmente necesita urgentes reparaciones. Ya ocurrieron fuertes desprendimientos en el pasado que obligaron a una gran reparación. En la urgencia o falta de presupuesto la reparación se efectuó como forma de subsanar males peores y fue de factura regular y casi sin tener en cuenta el excelente trabajo artesanal realizado originalmente, ejecutado con piedras graníticas de color azulado y basálticas de color ocre oscuro.
Hoy posiblemente por haberse realizado el trabajo directamente sobre rellenos apenas compactados y sin mallas de sujeción o en el mejor de los casos mallas mal arriostradas, el recubrimiento presenta serias fisura que auguran un pronto desplome.
Los movimientos de grandes placas de recubrimiento exterior no son el resultado de ajustes de posicionamiento de estas superficies, son líneas de rotura superficial que sólo tiene como destino desprenderse en plazos que pueden ser de años, meses o quizás semanas.
Se recomienda evitar el tránsito humano de todo tipo sobre las piedras del recubrimiento en forma inmediata de modo de evitar daños acelerados a la epidermis pétrea que incluso pueden provocar daños personales que seguramente causarían graves lesiones e incluso la muerte.


Figuras 5, 6 y 7. Fisuras, rajaduras y desprendimientos severos en el     revestimiento pétreo exterior.
Informe edafológico del barranco:
Los barrancos aledaños al monumento que han sido fuertemente afectados por el avance del mar, dejan en evidencia su conformación edafológica, en este informe no se pretende hacer un estudio geológico de antigüedad, desplazamientos, etc.
Dicha conformación se compone de tres capas bien definidas que son: Una primera capa de manto vegetal sobre un manto de arena compactada que responde a la dinámica costera antigua cuando no existía una fijación dunar más que la propia de estos ecosistemas, acacias, algunas gramíneas y escasísima vegetación tal como aún es dable observar en zonas como la Playa Brava y mejor aún en Edén Rock y Las Toscas, donde la orientación hacia el sudeste de estas playas han sufrido el fenómeno de la urbanización pero manifestándose de otras formas que no son objeto de este informe.
En esta primera capa ocurren los procesos de escurrimientos de aguas pluviales que se trasladan por superficie o en el encuentro con la segunda capa, dependiendo de los grados de permeabilidad e infiltración de los sustratos e incluso de la intensidad y duración de cada una de las lluvias.
Hemos notado en los últimos tiempos que algunas soluciones que fueron implementadas para conducir las aguas de lluvia hacia el mar por zonas que no produzcan mayores erosiones han sido totalmente alteradas cuando no, eliminadas, por particulares ya que las mismas involucraban tierras de su propiedad. En este sentido es urgente estudiar un sistema de canalización de aguas pluviales, permitiendo su llegada al mar por puntos que no provoquen grandes erosiones ni cárcavas que colaboren con el deterioro del barranco.
La segunda capa está compuesta de un manto arcilloso de carácter más impermeable pero aún con mezcla de materiales corpusculares que como se aprecia claramente en las fotos permite el traslado subterráneo a escasa profundidad de las aguas de escurrimiento.
La tercera capa está conformada por una arcilla de tipo gredoso de composición más laminar y por tanto impermeable que conduce aguas de las napas freáticas. Aguas que provienen de puntos de acumulación superiores, tipo pequeñas lagunas o bañados de las proximidades.
En épocas pretéritas esta conducción de aguas no afectaba la composición del propio barranco ya que los distintos mantos llegaban al sistema costero con suaves ondulaciones. Hoy en día al verse interrumpido con un corte abrupto el suave transcurrir de la loma, los distintos flujos acuíferos crean pequeñas “cascadas” o derrames que afectan la composición superficial en forma lateral de la propia capa que los conduce, aumentando la erosión del barranco.
Figura 8. Composición edafológica del barranco. Tres capas bien definidas.
Figura 9. Daño provocado sobre la tercera capa por el agua que ella ayuda a desplazar.
A pesar de la importancia de la acción de las aguas pluviales superficiales y de escurrimiento en el deterioro del barranco, el aspecto más importante de su degradación, es: la actividad humana en su entorno.
Desde siempre una “diversión” playera ha sido crear pequeñas “cavernas” en los frentes expuestos de los barrancos, esta actividad, además de conllevar un enorme riesgo de enterramiento para quien lo ejecuta, es tremendamente perjudicial para el barranco ya que se altera sin posibilidad de recuperación su delicada estructura de apoyo y a corto plazo vemos como el trabajo de la erosión pluvial e incluso eólica completa el trabajo del autor inicial con un indefectible desmoronamiento.
Otra tarea humana perjudicial es la creación de caminos peatonales de acceso al barranco, prácticamente en cualquier lugar, que luego se transforman en recorrido de desagüe de las aguas pluviales y generan verdaderos trabajos de corte en los barrancos.
Figura 10. Sendero de acceso peatonal, tipo escalada, que afecta hasta la integridad de los propios gaviones. Hoy momentáneamente evitado por el accionar de la O.N.G. “El Águila”.
Esta tendencia se ha visto menguada por la construcción de la escalera de madera en el margen derecho del Águila que ha detenido un severo deterioro en ese lateral del monumento, aunque el riego persiste y todavía es necesario eliminar el riesgo potencial de desmoronamiento de forma definitiva con relleno por aluvión de materiales arcillosos y su correspondiente manto gramíneo. Por ese motivo es que la escalera al momento de su diseño, en ese sector se vuelca hacia el otro costado de la cárcava, recostándose en zonas más protegidas por vegetación, conjurando el riesgo de desmoronamiento lateral del monumento.
Una consideración muy especial merece un hecho observable en la base del barranco a la izquierda del monumento. En dicho sector se ha producido una suerte de recomposición del barranco que ha frenado su deterioro, precisamente en el lugar donde más atacaría el oleaje de los temporales, donde sin embargo hasta se han desarrollado especies arbóreas que colaboran con la retención de arenas y hasta con el escurrimiento de aguas pluviales.
Observando sobre esta particular situación, se descubre que en esa base se encuentran los restos de mampostería y hormigón producto del derrumbe de la parte delantera de “La Quimera”, los escombros produjeron una suerte de barrera que contradice lo afirmado en decenas de conferencias a las que hemos asistido y que aseguran que los elementos “rígidos” en la superficie arenosa tienden a agravar los fenómenos de erosión ya por el embate de las olas como por la acción del viento.
Contra viento y marea (valga la paradoja), estos escombros han protegido el sector más vulnerable del edificio-monumento. En una suerte de interpretación romántica, como la que dio origen a esta construcción, puede decirse que el “barco” y el “delfín” se sacrificaron para salvaguardar la estructura principal de “El Águila” y el tiempo y la naturaleza se aliaron y colaboraron con ellos. Esta remarcada observación está hecha para tentar una línea de solución incluso pensando en la recuperación del barranco basados en un hecho existente y digno de mayor estudio.
Figura 11. Nótese la presencia de los escombros de “La Quimera” y la barrera protectora generada.
Corolario y recomendaciones:
En lo inmediato la estructura del monumento, no corre riesgo de colapso inminente por fallas propias, excepto el recubrimiento pétreo externo que se recomienda sustituir a la brevedad con asesoramiento técnico especializado y en lo posible respetando el lenguaje artesanal original. Es necesario advertir de la peligrosidad de circular por este revestimiento para la integridad del mismo y para evitar accidentes personales.
Respecto al acceso al “pico” del Águila, aún respetando la opinión del colega Arq. Ciro Caraballo que recomendó que se impidiera el acceso de público al sector superior, entiendo que la misma puede ser contemplada permitiendo el acceso de visitantes en grupos no mayores de cuatro personas por vez. No hay evidencias palmarias de riesgo potencial, más que unas pequeñas fisuras ya reseñadas en este informe. Obviamente la prohibición de acceso se encuentra del lado de la seguridad, pero se impide el acceso y conocimiento de una de las partes más atractivas del monumento.
En el túnel de acceso existe un error arquitectónico que consiste en una viga que fue construida sobre una diferencia de nivel y deja un altura de paso libre de 1,6 mts, esto puede provocar un accidente en un visitante distraído, sería conveniente colocar un cartel indicando tal circunstancia y algún tipo de advertencia del tipo banda blanca, adherida al piso, a fin de intentar evitar graves consecuencias.
También es necesario advertir que la repartición de la escalera no es la más adecuada (20 x 20) y que se debe transitar por la misma con precaución.
Es necesario planificar adecuadamente y ejecutar un plan de cartelería que sea amigable con el paisaje, pero que indique claramente que se trata de una zona en etapa de recuperación y de las tareas que están estrictamente prohibidas: escalar los barrancos, acampar, circular con vehículos, transitar sobre el revestimiento pétreo.

     Arq. Walter González López
O.N.G. “El Águila”
Diciembre 2014
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